EDITORIAL
En días anteriores se dio a inicio al nuevo proceso para dotar a Chile de una nueva constitución que deje atrás la Constitución de 1980, lo anterior mediante la instauración del denominado Comité de Expertos. Esta comisión experta formada por 24 integrantes, 12 elegidos por la Cámara de Diputados y en mismo número por el Senado.
Tiene bajo sus hombros la responsabilidad de la redacción de un anteproyecto base para la nueva Constitución. Cargando además el estigma de no haber sido electos por la ciudadanía, sino por las fuerzas políticas de representación parlamentaria. Sin embargo, algo que al parecer llegó para quedarse, es que su conformación es absolutamente paritaria, cuestión que por lo menos instala un desde para futuras construcciones organizacionales.
Esto nos invita a mirar las duras cifras a propósito de la conmemoración del 8 de marzo, donde la brecha salarial en desmedro de las mujeres se calcula en un 20% según la OCDE y donde en Chile tenemos una inserción laboral de mujeres de 24, 6 puntos menos que los hombres.
Sobre las mujeres recaen además las labores de cuidado en su gran mayoría, cuidado doméstico cuya compensación fue derrotada, como sueño, el pasado 4 de septiembre. Ni que hablar del derecho a sala cuna que solo es efectivo para aquellas empresas que tengan más de veinte trabajadoras, generando un incentivo perverso a la hora de contratar.
Sumándole a lo anterior, que según el banco mundial somos uno de los países con peor desempeño en el índice de equidad de género, estando en el lugar 96 de 196 países muy lejos de países OCDE. En este mes, donde el gobierno pretende construir un nuevo relato, según medios de prensa tradicionales, donde se supone se materializará a través de la conformación de un nuevo gabinete que genere un nuevo impulso, reestableciendo equilibrios políticos de sus dos alianzas bases y que pretende poner el acento en la gestión, en el establecimiento de objetivos que se cumplan. Cosa que no es más que gobernar.
En este contexto ¿qué es un gobierno feminista? A un año de su mandato todavía no solo cuesta verlo, sino también entenderlo. Una fecha como el 8 de marzo nos invita a pensar y hacer comunitariamente esta reflexión. //ELF
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